Una nueva línea de producción, un almacén frigorífico, cargadores para la flota, una ampliación de la nave o simplemente que el interruptor general salta cada vez que arrancan los compresores: tarde o temprano una empresa se queda sin potencia eléctrica. La solución no es siempre la misma, y elegir mal cuesta meses. En ICAM, ingeniería de Riba-roja de Túria (Valencia) que redacta proyectos eléctricos y centros de transformación para empresas, explicamos las cuatro vías posibles y cómo saber cuál corresponde.
Primero: tres cifras que hay que conocer
- Potencia contratada: la que figura en el contrato con la comercializadora y limita el maxímetro o el interruptor de control.
- Potencia máxima admisible de la instalación: la que fija el certificado de instalación (boletín) o el proyecto con el que se legalizó, en función de la acometida, la caja general de protección, la derivación y el cuadro general.
- Potencia disponible en la red: la que la distribuidora (en la mayor parte de Valencia, i-DE, del grupo Iberdrola) puede dar en ese punto de la red de baja tensión sin obras.
La relación entre las tres decide la vía. Si no tienes el boletín o el proyecto, la primera tarea es recuperarlos o levantar la instalación tal como está.
Vía 1: subir la potencia contratada sin tocar la instalación
Si la potencia que necesitas es igual o menor que la máxima admisible del boletín, basta pedir el aumento a la comercializadora. No hay obra ni proyecto. Es la opción más rápida y la primera que hay que descartar. Ojo: si el boletín tiene más de veinte años o la instalación ha cambiado, la distribuidora puede exigir un certificado nuevo.
Vía 2: ampliar la instalación interior con proyecto o memoria
Si la instalación no admite la potencia nueva, hay que ampliarla: nueva derivación individual, cuadro general, protecciones, líneas a la nueva maquinaria y a veces la caja general de protección. Según el Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión (ITC-BT-04), las industrias con más de 20 kW necesitan proyecto firmado por técnico competente; por debajo basta una memoria técnica de diseño del instalador. La ejecuta un instalador autorizado, se emite el certificado de instalación y, cuando la industria supera los 100 kW, pasa inspección inicial de un organismo de control (ITC-BT-05) antes de registrarse en el Servicio Territorial de Industria. Con el expediente registrado, la comercializadora puede contratar la potencia nueva.
Es el momento de aprovechar para regularizar lo que se hizo sin documentar: en ICAM es habitual encontrar naves con cuadros y líneas añadidos a lo largo de los años que no figuran en ningún boletín.
Vía 3: nueva acometida o ampliación de la acometida con la distribuidora
Si la red de baja tensión que llega a la nave no puede dar la potencia, la ampliación necesita obra de la distribuidora: una nueva acometida, un cambio de sección o incluso una ampliación del centro de transformación de la compañía que alimenta el polígono. El trámite empieza con la solicitud de suministro a la distribuidora, que responde con las condiciones técnico-económicas: qué obra hace falta, quién la ejecuta y qué derechos de extensión y de acceso se pagan. Los plazos los marca la distribuidora y dependen de si hay que abrir zanjas en vial público o ampliar instalaciones existentes. Conviene presentar la solicitud con un anteproyecto bien definido, porque una potencia mal estimada obliga a empezar de nuevo.
Vía 4: suministro en media tensión y centro de transformación propio
Cuando la potencia necesaria supera lo que la red de baja tensión puede suministrar en la zona, la distribuidora ofrece el suministro en media tensión, y la empresa necesita un centro de transformación de abonado: proyecto de la instalación de media tensión y del centro, ejecución por instalador de alta tensión, inspección por organismo de control, registro en Industria y puesta en servicio con la distribuidora. Es la vía con más trámites y más inversión, pero la única posible para muchas industrias y plataformas logísticas, y da independencia para crecer después. En ICAM la ofrecemos llave en mano. Después, el centro pasa inspección periódica cada tres años y necesita contrato de mantenimiento.
Y las alternativas: autoconsumo, baterías y gestión de la demanda
Antes de invertir en potencia conviene mirar si parte de la necesidad se resuelve de otra forma. Una instalación de autoconsumo fotovoltaico reduce la energía comprada pero no sustituye la potencia de la red en los picos ni de noche; las baterías y los sistemas de gestión de carga (por ejemplo, para que los cargadores de la flota no coincidan con el arranque de la producción) sí recortan picos. Un estudio de las curvas de consumo con el maxímetro de la factura orienta la decisión.
Errores frecuentes que retrasan la ampliación
- Comprar la maquinaria antes de saber si la potencia está disponible en la red.
- Pedir a la distribuidora una potencia «redonda» sin cálculo, y tener que rehacer la solicitud.
- Ampliar la instalación sin proyecto y descubrirlo en la inspección periódica o al cambiar de titular.
- Olvidar que la potencia nueva cambia la clasificación de la instalación: locales con riesgo de incendio o explosión, inspección inicial por superar 100 kW, nuevas protecciones.
Cómo lo hace ICAM
Partimos de la instalación existente y de la factura, calculamos la potencia que de verdad hace falta, consultamos a la distribuidora y proponemos la vía más corta. Redactamos el proyecto de baja o de media tensión, dirigimos la instalación, gestionamos la inspección del organismo de control y el registro en Industria, y acompañamos el trámite con la distribuidora hasta que la potencia nueva está contratada. Trabajamos para empresas de Valencia, Riba-roja de Túria, Paterna, Quart de Poblet, Aldaia, Manises, Loriguilla, Cheste, Sagunto y el resto de la Comunidad Valenciana. Si tu nave se ha quedado corta de potencia, envíanos la última factura y el boletín y te decimos por dónde empezar.